Jude Law ha dejado de lado esa faceta que le acompaña desde los tiempos en los que protagonizó la cinta ‘Alfie’, y que consigue dotar de un aura de seducción incluso a un personaje como Albus Dumbledore, para interpretar al rey Enrique VIII en un drama histórico que gira en torno a la sexta y última esposa del soberano, Catalina Parr, a quien da vida Alicia Vikander.
A su paso por el Festival de Cannes, el actor de 50 años confesó que abordó el proceso de preparación antes de rodar centrándose en el hombre y no en el monarca, y fue entonces cuando se dio cuenta de que una de sus características definitorias era la debilidad física que le afectó durante la última etapa de su vida.
"Leí varios relatos interesantes que aseguraban que se podía oler a Enrique a tres habitaciones de distancia. Se le estaba pudriendo mucho la pierna. Lo ocultaba con aceite de rosas. Pensé que tendría un gran impacto si olía fatal", compartió.
Dicho y hecho. El intérprete británico buscó a un especialista en perfumes para que creara la repugnante mezcla y poder recrear así con autenticidad el hedor que desprendería una úlcera como las que padecía Enrique en el siglo XVI.
"Pueden hacerse aromas maravillosos y también aromas horribles. De alguna manera se le ocurrió esta extraordinaria variedad de sangre, materia fecal y sudor".
A él le resultaría muy útil ese apoyo olfativo para ponerse en el estado mental del rey Tudor, pero para el resto del equipo no merecía la pena. El director de la película, Karim Ainouz, tiene terribles recuerdos de la apestosa fragancia: "Cuando Jude entraba en el set, era horrible. Al principio lo usaba muy sutilmente y pensé en usarlo yo mismo, pero luego se convirtió en un festival de aerosoles".